Schehrazada es la narradora del libro más popular de todo oriente,Las mil y una noches. Esta es la historia de un macho cabrío y una princesa. Cuenta que había un sultán que tenía tres hijas como tres lunas de hermosas. Las princesas, por deseo de su padre, tenían que encontrar a tres esposos. Que las estimaran tanto como merecían y que las hicieran dichosas durante su vida.

El amor entre la hija del rey y el macho cabrío (I parte)

Para llevar a cabo tal voluntad, la reina aconsejó algo a su esposo. “La dicha en el matrimonio no depende ni de la riqueza ni del nacimiento, sino sólo del designio del Todopoderoso. Lo mejor es, pues, dejar que el Destino elija por sí mismo a los esposos de nuestras hijas. Y cuando llegue el día de elegirlos, no tendrán ellas más que tirar su pañuelo por la ventana sobre la muchedumbre de pretendientes. Y aquellos sobre quienes caigan los tres pañuelos serán los esposos de nuestras tres hijas”.

Al sultán le pareció una idea sublime. Y así se dispuso un día para que los pregoneros públicos avisaran a todo joven en edad de casarse. Hijos de emires y de grandes señores y, también, hombres simples de pueblo y particulares.

Extraño destino
Quiso el destino que la hija mayor tirara el pañuelo y fuera a dar a un joven emir brillante y hermoso. La segunda hija del sultán repitió la acción. Y encontró a un pretendiente tan portentoso como el de su hermana mayor. Y la pequeña de las tres princesas, protagonista de nuestra historia, hizo lo propio. Con la diferencia de que fue a dar a un macho cabrío, que allí se encontraba. Su padre, furioso, hizo repetir hasta tres veces distintas la acción. Enganchándose siempre en los cuernos del animal cornudo. Furioso, el rey sentenció que prefería que su hija se quedara sola a consentir tal casamiento. Pero la princesa más joven le rogó que no evitase su destino si ese tenía que ser.

El amor entre la hija del rey y el macho cabrío (I parte)

Llegó el día señalado y las tres princesas fueron al hammam para arreglarse, adornarse y peinarse. La noche donde el amor se consuma por primera vez fue según lo previsto para las dos hermanas mayores. Y un tanto particular para la pequeña. Que observó como su macho cabrío se transformaba en el joven más hermoso que jamás había visto. Este le confesó que hacía mucho que la amaba. Y que era más poderoso que su padre y todos sus familiares juntos. Pero que, si correspondía a su amor, tenía que hacerle una promesa firme. No revelar nunca su poder de transformación de bestia a persona. Ya que llegados a este caso él desaparecería y a ella le sería muy difícil encontrarlo de nuevo. Ella gustosa le dijo que sí, pues no quería perder a esposo tan apuesto, y se entregaron a su
noche de amor sincero.

La promesa incumplida
A la mañana siguiente, cuando los padres fueron a comprobar que todo iba bien, observaron atónitos que en la toalla había quedado marcada la mancha del honor. Quedaron sorprendidos, pero la princesa, lozana y contenta, les confesó que su esposo había sido sumamente diligente y encantador. Así que la dejaron vivir en paz, con su macho cabrío.

El amor entre la hija del rey y el macho cabrío (I parte)

Pasaron algunos meses y el rey celebraba su cumpleaños y organizó un torneo. Invitó a todos los dignatarios de su palacio y a los dos esposos de sus hijas mayores. Al macho cabrío no, por no quedar en ridículo. Sin embargo, había un caballero desconocido para todos, menos para la joven princesa, que resultó el ganador de tan honroso torneo. Todos lo miraban mal, menos la joven que le tiró flores que llevaba en su cabello en repetidas ocasiones.

El rey, furioso al mostrar su amor al guerrero desconocido, desató su cólera y se dispuso a aplastar el cráneo de su hija con sus propios pies. La princesa, al ver la muerte tan de cerca y casi sin respirar, confesó todo lo que no podía confesar, que el valiente y apuesto guerrero era su esposo, el macho cabrío. Y el resultado fue que su familia quedó sorprendida de la buena suerte de la joven, pero el esposo desapareció para nunca volver y la joven quedó triste y sin esperanza de volverlo a ver. Lo que a continuación sucede solo lo sabremos en el próximo capítulo, pues Schehrazada hace una pausa en este punto del relato porque comienza a amanecer.

Continuará…