Los sueños: En busca de Ítaca


“Morir, dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno ya libres del agobio terrenal, es una consideración que frena el juicio”, decía el personaje Hamlet (Shakespeare, 1599-1601).

Soñar es el primer y último refugio del ser humano. Tan necesarios los sueños como el agua que nos hidrata y el pan que nos nutre, tan imprescindibles los sueños para el desarrollo íntimo de perspectivas y esfuerzo que sin sueños nos quedaríamos convertidos en objetos inanimados, acaso minerales, incapaces en la dinámica de movernos en la búsqueda, sin impulso esos motores que mueven el mundo: ambición, arte, futuro, amor, descendencia, ganas de echarle un pulso al tiempo y retarlo para que nos venza.

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Platero conquista la Luna

Ese pedrusco allí arriba, mítica redondez de mil romances, sugiriendo pasajes literarios, prendiendo la llama de los sueños. “Platero, no sé si con su miedo o con el mío, trota, entra en el arroyo, pisa la luna y la hace pedazos”, escribía Juan Ramón Jiménez en Platero y yo (1914), relato en el que siempre la Luna proyectaba la historia de un niño de pueblo andaluz. Presente cada noche de cada vida, la Luna tiene poderes: puede cambiar el ánimo según su estado creciente, lleno o menguante, alumbrar veredas o hacerlas intransitables, arropar idilios o impedirlos.

Esa Luna al final de un paseo marítimo, entre las ramas de los bosques, plenilunio en la inmensidad de un desierto y atrezo minimalista en todo decorado. Esa Luna que acuna descansos, acecha en el crimen y luce en la fiesta, es la que quisimos conquistar. Así fue que el hombre se quedó sin quimera.

Gazpacho andaluz: gloria de verano

Sin América no hay gazpacho. Quién lo diría. Tan andaluz como deudor de allende los mares. Sin tomate y pimiento, no hay gazpacho. Estos dos ingredientes son la base junto al aceite de oliva; luego ya cada cual lo hace a su manera: con pan o sin pan, con pepino o sin pepino, con vinagre o con limón, con ajo o sin él, con cebolla o no, con sal o nada de sal. Aunque reconozcamos que sin ajo, sin pan, sin pepino y sin sal, pierde su esencia. Imprescindibles, eso sí, son muchos tomates y que esté bien fresquito.
En realidad se trata de una sopa fría, que se consume preferentemente en verano, pero que está riquísimo en cualquier momento del año. Se debe tomar como primer plato, aunque es frecuente que en Andalucía se tome como bebida refrescante acompañando las comidas. Y luego, para rematar, a cualquier hora del día, en cuanto aprieta el calor y la sed. Típico es atracar la nevera para beber un poquito de gazpacho.

Cine de verano: una educación sentimental

Cine al aire libre para niños, jóvenes, maduros y ancianos. Durante más de un siglo, el cine de verano ha ofrecido aliento, ocio, encuentros de piel, emociones y educación a muchas generaciones. Y sigue siendo un referente cultural y humano en nuestro país, gracias a ese invento mediterráneo del cine de verano. Aunque en realidad sus orígenes datan de 1921 cuando se practicó por primera vez en Texas y luego se popularizó en todo Estados Unidos con el llamado autocine: una gran pantalla que podía verse desde los asientos de los coches en el parking.

Feria de Málaga: la mejor fiesta del verano

Este año se celebra del 15 al 24 de agosto. Semana grande en Málaga, con miles de turistas y propuestas para disfrutar de día y de noche, transitando de la playa al Centro, del merendero al recinto ferial, de los espetos de sardinas a la caseta con vinito dulce, del bikini al traje de faralaes. Así es Málaga, distinta en todo, hasta en su Feria, biznaga blanca que ofrece aroma y estallido de verano.

Comenzó para celebrar la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos en agosto de 1487, y para festejar a la patrona, la virgen de la Victoria. Desde entonces, pasó por distintos lugares de celebración (el Muelle de Heredia, el Parque, el Real). Entonces, no dejaba de ser una pequeña fiesta ciudadana, un espacio mínimo para la felicidad de sus ciudadanos en pleno verano. Pero ya ha crecido y ya no es solo una fiesta local, sino universal.

Disfruta del día del padre en familia con Hammam Al Ándalus

La combinación perfecta para combatir el calor

Mañana llega agosto y todos sabemos qué cosas estupendas trae a nuestras vidas el octavo mes del calendario. El verano ya lleva un tiempo con nosotros y nosotros con él. Hemos celebrado de la noche más larga y mágica del año con San Juan, seguro que hemos disfrutado de una buena barbacoa en la piscina y, seamos sinceros, cualquier excusa es perfecta para pasarnos el día en la calle llevando a cabo algún plan de ocio o, simplemente, tomando unas cañas con amigos en una terraza.

Todo parece perfecto, pero cada día del verano nos quejamos también un centenar de veces de lo sofocante de las temperaturas que nos regala esta estación porque a veces hace demasiado calor. ¡Ay, si es que nunca estamos contentos con nada!