En un mundo globalizado donde la tecnología nos absorbe cada vez más, ha surgido una nueva tendencia. Dejar a un lado las redes sociales. Hasta los millennials dicen adiós a su rutina digital para centrarse cada vez más en sus vidas reales. ¿Querrá decirnos este hype algo sobre la importancia del slow movement?

Menos redes sociales y más slow movement

Esta nueva tribu urbana ya tiene nombre, “los desconectados”. Como si se tratara de una nueva ola, cambia radicalmente lo establecido hasta ahora. Los jóvenes dejan de estar enganchados a las nuevas tecnologías. Para centrarse en lo que consideran realmente importante, su vida real con personas de carne y hueso. Aún no es un movimiento generalizado. Pero algunos, sobre todo los millennials (personas nacidas entre 1980 y 2000) han decidido cerrar las cuentas de sus redes sociales. Puede ser que al vivir toda la vida conectados hayan decidido decir no a la esclavitud de la conexión a todas horas a la red.

Menos redes sociales y más slow movement

Equilibrio entre la vida offline y la online

Esto no significa que vayan a vivir en una cueva a partir de ahora. Sino que usan Internet para cuestiones operativas. Como consultar su cuenta bancaria o leer sus correos electrónicos. Y deciden que sus relaciones personales se den cara a cara. Manteniendo una conversación real, mientras toman algo en un bar, van a un concierto o dan un paseo. ¿Estábamos dejando a un lado estas actividades para dedicar más tiempo a la vida online?

La adicción a Internet se ha diagnosticado como una enfermedad en algunos casos. Personas que experimentan un comportamiento deprimido si no tienen acceso a la red,. Porque necesitan estar enchufados a ella cada minuto. Sin llegar a estos extremos, es cierto que muchas veces sentimos una gran presión por tener que estar conectados 24 horas durante los 7 días de la semana. Y esto a veces nos hace tener ansiedad. Por eso, cada vez con más frecuencia, decidimos que las vacaciones o los fines de semana son momentos perfectos para dejar nuestro móvil apagado. Y dedicarnos a nuestros hobbies o a hacer planes con nuestros amigos y familia. ¿Y si desconectáramos más a menudo de la vida digital manteniendo un equilibrio entre esta y la vida offline?

Menos redes sociales y más slow movement

Slow movement para reconectar

Esto nos recuerda al movimiento slow. O cómo volver a conectar con nuestra vida a través de los viajes (slow travel), la comida (slow food) y nuestras ciudades (slow cities). El escritor del libro Elogio de la lentitud (2004), Carl Honoré lo dice en una charla TED. “Esta cultura rápida se nos infiltra. De tal manera que casi no percibimos cómo afecta a cada aspecto de nuestras vidas. Nuestra salud, nuestra dieta, nuestro trabajo, nuestras relaciones, el medio ambiente y nuestra comunidad”. Apagar los dispositivos móviles para respirar el aire libre sin estrés es la mejor batería para nuestra creatividad y productividad.

La dependencia que la sociedad actual siente hacia las redes sociales no va a acabar de la noche a la mañana. Pero es positivo que muchas personas se hayan dado cuenta de los problemas que esto genera y hayan recapacitado sobre cuál sería el uso más positivo de esta herramienta. ¿Y si en vez de pasar las horas muertas navegando por la red, las usamos moderadamente y conectamos con nuestro entorno? ¿O en vez de correr y estar enganchados a estas actividades que nos generan dependencia y ansiedad nos dedicamos a vivir con la máxima libertad?