Alcazaba de Málaga. www.selvadelolvido.blogspot.com

Una escapada llena de sol, historia, arte y turismo de relajación en Málaga. Esta semana os invitamos a sentir el aroma de las biznagas. A disfrutar del sol, en una ciudad bañada por el mar Mediterráneo.

Tras descubrir Córdoba y Granada en semanas anteriores, hoy es el turno de Málaga. No pierdas la ocasión de disfrutar las extraordinarias playas que nos ofrece La Costa del Sol, uno de los destinos turísticos más demandados. Pero esta ciudad no solo nos ofrece sol y mar, por eso te proponemos un itinerario que rebosa arte e historia.

Empezaremos nuestro recorrido “por todo lo alto”. Ya que uno de los conjuntos monumentales de Málaga divisa toda la ciudad desde un monte. En su cumbre se ubica El Castillo de Gibralfaro, una antigua fortaleza de origen fenicio que comparte nombre con el mencionado monte. Disfrutar de una de las mejores vistas de la ciudad, será posible al subir a la torre del homenaje de este Bien de Interés Cultural.

Enclavada en las faldas de la montaña encontraremos la Alcazaba de Málaga, nuestra siguiente parada. Esta fortificación de la época musulmana, constituía uno de los extremos del desaparecido recinto amurallado de la ciudad. Es momento de descender. En el pie de la propia montaña podremos admirar El Teatro Romano, construido durante la época del Emperador Augusto, en la que Málaga pertenecía a Hispania Ulterior. En 1951 fueron descubiertos estos vestigios romanos, en los que se distinguen tres partes en su estructura: la cavea, lugar destinado para los espectadores; la Orchestra, reservado para la autoridades y el escenario o Proscaenium.

Pasear por las calles del centro histórico nos llevará hasta un impresionante templo renacentista: La Catedral de la Encarnación. Es conocida popularmente como “La manquita” por la ausencia de una de sus torres, pero esta carencia no se debe al deterioro o ni al paso del tiempo. Este templo cristiano, cuya construcción fue ordenada a los pocos días de la conquista de la ciudad, es una obra inacabada.

Tras esta visita, es hora de hacer un alto en el camino para degustar la variedad culinaria que Málaga nos ofrece. El pescado, en todas sus variedades, es una de las especialidades gastronómicas de esta provincia bañada por el mar. Después del almuerzo, saborear un vino dulce de Málaga será sin duda un gran acierto. La tarde la dedicaremos al arte. Málaga es la ciudad natal de grandes artistas de todos los tiempos, entre los que destaca Pablo Picasso. Por este motivo, la ciudad nos permite hacer un viaje por la vida de uno de los artistas más reconocidos del siglo XX.

El pintor cubista nació en una casa en la céntrica Plaza de la Merced, actual sede de la Fundación Picasso. Este lugar alberga fotografías, recuerdos y obras del artista. A pocos metros, descubriremos el Museo Picasso, situado en el Palacio de Buenavista. Tras la fachada plateresca de este palacete, el artista vive a través de las más de doscientas obras que se encuentran allí expuestas. No os perdáis el jardín arbolado de este edificio renacentista, que contrasta con los restos fenicios encontrados en su sótano durante una reforma.

Si desde este punto, recorremos la calle Granada llegaremos a la Plaza de los Mártires, y al final de una completa jornada, donde el arte y las distintas épocas de la historia (fenicia, romana, musulmana y cristiana) han sido protagonistas. Nuestra última parada invita a la relajación y a evocar lo vivido durante el día. En este apacible lugar, situado en pleno centro histórico, podemos disfrutar desde hace meses de Hammam Al Ándalus Málaga. Un sueño hecho realidad que nos permite zambullirnos en la historia a la vez que disfrutamos de un turismo de relajación en Málaga como alternativa a la alta demanda de sol y playa que hay en verano en esta ciudad.