Decía el escritor Víctor Hugo, “El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad”. Enero es el ciclo de la renovación y queremos contarte una historia sobre por qué este valor es tan importante para continuar el camino.

Enero, la renovación de la langosta

2016 nos ha enseñado que puede haber años llenos de acontecimientos buenos que se codean con momentos no tan positivos. Aunque, qué año no nos muestra que la fortaleza y la vulnerabilidad son una constante en nuestra vida como seres humanos. Navegamos desafiando tempestades, pensando que somos invencibles y semanas después nos preguntarnos por qué razón tuvo que ocurrir ese incidente que nos tuvo unos meses en baja forma. A veces las noticias son peores, pero el flujo sigue imparable y no nos queda otra que digerirlo y continuar con nuestras actividad. ¡Cuántos ciclos atravesamos a lo largo de nuestra existencia e incluso cuántos durante un mismo año!

Enero, la renovación de la langosta

La naturaleza nos da señales para que aprendamos de su sabiduría. El psiquiatra A. J. Twerski se hizo viral por un vídeo que contaba cómo la langosta afrontaba su particular crisis para crecer, literalmente hablando. “La langosta es un animal suave y pulposo, que vive dentro de un caparazón rígido. Ese caparazón rígido no se expande. Entonces, ¿cómo puede crecer la langosta?”, preguntaba este doctor. El secreto es la presión que este animal siente bajo un caparazón tan angosto. Para deshacerse de él de forma segura se esconde bajo una formación de piedras, donde estará a salvo de depredadores y se desprende de su carcasa. Ahí volverá a producir uno nuevo, más acorde con su tamaño actual. Por supuesto, llega un día en el que ese nuevo caparazón también se vuelve pequeño y la langosta vuelve a sentir la presión y vuelve a refugiarse bajos las rocas. Esto pasará en su vida varias veces. Y concluye el rabino “el estímulo que permite a la langosta crecer es sentirse incómoda. Si las langostas tuvieran doctor nunca crecerían, porque en el momento en el que se sintiesen incómodas irían al doctor para conseguir un Valium y al sentirse bien de nuevo nunca se quitarían el caparazón”. El doctor Twerski saca una moraleja de esto, “los tiempos de estrés también representan señales para el crecimiento. Y si utilizamos la adversidad de manera correcta podemos crecer a través de esta”.

Enero, la renovación de la langosta

Nosotros sacamos otra moraleja. Un año representa muchos momentos. 366 días que se fueron para no volver y nos dejaron miles de vivencias de las que se quedan impregnadas en la piel: experiencias, despedidas, escalofríos, disgustos, encuentros, sonrisas, besos, fiebres, fracturas, abrazos, madrugones, desengaños, aprendizajes, palpitaciones, mariposas de estómago, amargores de garganta, jaquecas, noches sin dormir… La buena noticia es que te esperan 365 nuevos, flamantes, relucientes, ilusionados como niños ante una nueva aventura. La mala es que quizá sientas el cansancio y es lógico. Has trabajado mucho para llegar aquí, ¿cómo renovar la energía con un solo chasquido de dedos?

Enero, la renovación de la langosta

Como la langosta, al acabar el año, debemos quitarnos de encima todo lo que nos lastra, nos estresa o nos hace daño, lo material y lo inmaterial. Decir adiós a lo tóxico, cerrar puertas de las historias acabadas, airear el armario de prendas vetustas, dejar de llorar por lo que no fue bueno para nosotros. Afrontar que algunas cosas no salieron bien y estar preparados para las historias que llegarán, con la incertidumbre y la energía de lo nuevo. Enero nos trae la renovación, esa que nos ayudará a afrontar nuevas experiencias que nos harán crecer, para volver a acabar el año con una nueva limpieza. Y así mientras que la vida nos lo permita.