Gastronomía

Gazpacho andaluz: gloria de verano

Sin América no hay gazpacho. Quién lo diría. Tan andaluz como deudor de allende los mares. Sin tomate y pimiento, no hay gazpacho. Estos dos ingredientes son la base junto al aceite de oliva; luego ya cada cual lo hace a su manera: con pan o sin pan, con pepino o sin pepino, con vinagre o con limón, con ajo o sin él, con cebolla o no, con sal o nada de sal. Aunque reconozcamos que sin ajo, sin pan, sin pepino y sin sal, pierde su esencia. Imprescindibles, eso sí, son muchos tomates y que esté bien fresquito.
En realidad se trata de una sopa fría, que se consume preferentemente en verano, pero que está riquísimo en cualquier momento del año. Se debe tomar como primer plato, aunque es frecuente que en Andalucía se tome como bebida refrescante acompañando las comidas. Y luego, para rematar, a cualquier hora del día, en cuanto aprieta el calor y la sed. Típico es atracar la nevera para beber un poquito de gazpacho.