En Al Ándalus cada elemento de la naturaleza tenía un peso importante. El agua, además de purificar el cuerpo y el alma, era un componente fundamental durante la limpieza y el disfrute que todavía hoy día experimentamos en nuestra experiencia hammam. Pero además, era la protagonista d e un ritual que conservamos hasta nuestros días, el del .

En Al Ándalus cada elemento de la naturaleza tenía un peso importante. El agua, además de purificar el cuerpo y el alma, era un componente fundamental durante la limpieza y el disfrute que todavía hoy día experimentamos en nuestra experiencia hammam. Pero además, era la protagonista de un ritual que conservamos hasta nuestros días, el del té.

La huella de la cultura andalusí aún permanece en nuestra rutina. Muchas de las recetas que conforman nuestra dieta tienen su origen en el Al Ándalus. Y precisamente de nuestros antepasados heredamos la tradición de la mezcla de especias y hierbas aromáticas, que ponen el alma a platos deliciosos de nuestra cocina y que, de la misma manera, han dejado marca en nuestro paladar con sus deliciosos tés.  

La pureza del agua era impecable en el Reino Nazarí de Granada. Ya que la fuente que la surtía era Sierra Nevada. Desde entonces es un ingrediente importante en el ritual del té andalusí. Que transmite vida al cuerpo y al espíritu al mismo tiempo. Por eso, su calidad debe cuidarse. Para que además de alegrarnos el paladar, nos purifique por dentro.

En Al Ándalus cada elemento de la naturaleza tenía un peso importante. El agua, además de purificar el cuerpo y el alma, era un componente fundamental durante la limpieza y el disfrute que todavía hoy día experimentamos en nuestra experiencia hammam. Pero además, era la protagonista de un ritual que conservamos hasta nuestros días, el del té.

El ritual del té andalusí

Bien es conocida la hospitalidad y generosidad de los ciudadanos de Al Ándalus. Todos los elementos de ambientación estaban cuidados y acariciaban a los 5 sentidos. La música y el sonido del agua constante para el oído. El incienso y las especias para el olfato. Las flores y los bordados de colores para la vista. La repostería y la variedad de combinaciones de tés para el paladar.

Así que para celebrar el ritual al estilo del Al Ándalus no olvides ningún detalle sensorial. Y si quieres bordar la recreación, incluso puedes encontrar vasos y teteras andalusíes por los zocos que aún existen en ciudades como Granada o Córdoba. Pero quizá lo más importante es ofrecer hospitalidad y generosidad como anfitrión. Y si te toca ser invitado, disfrutar y entregarte a la conversación y dejar pasar el tiempo.

Desde el siglo X hasta nuestros días

Hay muchos sabores y aromas que han sobrevivido a pesar de los siglos. Y aún se consumen en las teterías de nuestras ciudades. O se venden en salones de tés. Uno de ellos es el té nazarí, cuyo ingrediente principal es el té verde. Aunque también sorprende el hibisco, la flor de azahar y la canela, entre otros ingredientes. El té negro también era muy usado en combinaciones como Amanecer en Granada, con cardamomo. O en Medina Azahara, con pétalos de flores, almendras y vainilla.

Ya en la época del Al Ándalus surgen términos que permanecerán hasta nuestros días. Es el caso de “xarab”, combinación de frutas, especias, flores y hierbas de diversos perfumes y sabores que ha sobrevivido hasta nuestros días y hoy conocemos como  jarabe. O sorbete, del árabe “sherbet”, remedio delicioso para el calor del verano, que mezcla flores y frutas con hielo y agua fría. En el antiguo Reino de Granada usaban la nieve de Sierra Nevada para este manjar helado.